Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 4, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2008. ISSN: 1870-7505

 

Evolución y carácter del capitalismo contemporáneo

Por Rodolfo Bórquez Bustos*

La época actual se ha definido de muchas maneras. Desde las diversas disciplinas sociales y para citar solamente algunos autores, escuchamos decir que estamos en la era de la globalización (Zygmunt Bauman), de la sociedad postindustrial (Daniel Bell), postmoderna ( Jean François Lyotard), de la información (Manuel Castells), del conocimiento (Alvin Toffler), conceptos que a nuestro entender de cierta manera buscan maquillar el verdadero contenido de clase del actual modo de acumulación capitalista flexible.

Siguiendo la lógica de los procesos de acumulación en sus diversas etapas, comprobamos que el sistema mundial continúa construyéndose en la lógica del capitalismo. Sus aspectos más relevantes no solo no han desaparecido, sino que se han profundizado

En este sentido el sociólogo y economista belga Ernest Mandel, sustentado en las periodizaciones elaboradas por Kondrátiev, señala que después de la revolución industrial del siglo XVIII, el modo de producción capitalista ha pasado por tres grandes revoluciones tecnológicas que en su momento provocaron colosales rupturas o saltos cualitativos en los procesos de acumulación:

A) La producción mecánica de motores de vapor, que inicia alrededor de 1848. Esta revolución tecnológica impulsa el desarrolla del capitalismo mercantil.

B) La producción mecánica de motores eléctricos y de combustión, que se desarrolla desde la última década del siglo XIX y estimula la ampliación del capitalismo monopólico o imperialista.

C) La tercera revolución industrial está fundada en la liberación de la energía  nuclear y en el empleo de máquinas electrónicas, e inicia desde la década de los años cuarentas del siglo XX, más exactamente desde 1947. Esta revolución tecnológica facilita el desarrollo del capitalismo que Mandel le denominará, multinacional, tardío o de “tercera edad”. Según el cientista social belga, la utilización productiva de la energía nuclear, constituye la primera respuesta que el ingenio de los hombres encontró al problema, angustioso de la pérdida de de recursos energéticos mundiales. La segunda respuesta, sin duda definitiva, será la de la utilización de la energía “limpia”  natural o solar.

 La tendencia en este tercer periodo, será hacia la centralización del capital internacional dominado por una combinación de firmas multinacionales donde paulatinamente se irá  imponiendo el capital procedente de USA. Asimismo, Mandel visualiza la conformación de alianzas geopolíticas financieras en distintas zonas (Japón, Europa USA con sus respectivos aliados).  (Ernest, Mandel, (1980) Tomo III p. 94 y Mandel 1976, tomo II p.272). El primer texto citado, originalmente apareció en francés en 1962, a más de 45 años de distancia, y teniendo presente las actuales características del desarrollo del capitalismo, podemos afirmar que Mandel hizo un diagnóstico correcto en el sentido que el capitalismo tardío abriría las puertas a este nuevo capitalismo flexible actual.

Jameson (1991) que se apoya en la periodización elaborada por Mandel, sostiene que el capitalismo tardío, creó las condiciones para el desarrollo de la postmodernidad, que se irá imponiendo desde los años setentas y que él la definirá como la expresión cultural de este capitalismo tardío, afirmando que las teorías posmodernas poscolonialistas y también los nacientes fundamentalismos, son en realidad centinelas del nuevo capitalismo caracterizado por la transición hacia un nuevo sistema mundo.

Por su parte Harvey (1998) afirma también que el advenimiento de la posmodernidad se da a partir de los años setentas,  lo que refleja una ruptura con el modelo de desarrollo capitalista de la posguerra, es decir del capitalismo tardío del cual nos habla Mandel.

Según Harvey, el modelo capitalista de la posguerra había caído en una crisis de sobreacumulación (hiper acumulación) debido a la recesión económica de 1973 (empeorada por la famosa “crisis petrolera” que sufrirán principalmente los países capitalistas europeos), el agotamiento del modelo fordista minado por la competitividad internacional, y el bajo nivel de ganancias por parte de las grandes empresas. Frente a esta crisis de sobreacumulación, el capitalismo avanzado apoyándose en las llamadas nuevas tecnologías (sistemas de redes sustentado en la informática y electrónica), construye un nuevo régimen de acumulación “flexible”, que consistirá principalmente en crear mayor movilidad de los mercados laborales, a través de contratos temporales, sobreexplotación de la fuerza de trabajo de inmigrantes, desplazamiento de tecnología industrial donde exista mano de obra barata, (la instalación de maquiladoras constituye un ejemplo de esta tendencia), asimismo emplear mano de obra desde el domicilio, a través de computadoras, o por medio de teléfono para contactar clientes.

Igualmente la venta de mercancía se flexibiliza, se desarrolla la producción de mercancía por encargo, el llamado “output de mercancías”, se realizan compras a través de Internet. Las operaciones financieras también se flexibilizan, se crea un solo  mercado global del dinero y del crédito, el dinero se desmaterializa es decir hay un auge de las tarjetas, del dinero de plástico. A la par nacen nuevos valores tan importante como las materias primas o el dinero, nos referimos a la capacidad de controlar la información y que ésta fluya con rapidez, asimismo desarrollar conocimientos nuevos que optimicen las ganancias de las empresas de manera más rápida, efectiva y eficaz, es decir  el conocimiento y la información se constituyen en los elementos claves en el proceso de acumulación del nuevo capitalismo, de ahí la idea de muchos sistemas educativos en el mundo, de educar en el uso de tecnologías de la información pero al mismo tiempo educar en conocimientos renovados, (el famoso “aprender aprender y aprender hacer”), para que estos conocimientos estén principalmente al servicio de los nuevos procesos flexibles del capitalismo global.

Prestemos atención lo que nos dice acerca de esta nueva etapa un experto norteamericano consejero de la revista de negocios Fortune “El conocimiento es más valioso y poderoso que los recursos naturales las grandes fábricas o las cuentas bancarias abultadas…la información y el conocimiento son las armas termonucleares competitivas de nuestra época…los bienes de capital para crear riquezas ya no son tierras, trabajo físico, máquinas herramientas ni fábricas sino bienes intelectuales…el capital intelectual es material intelectual –conocimientos, información, propiedad intelectual, experiencia- que se puede aprovechar para crear riqueza…quien lo encuentra y explota triunfa”. (Stewart Thomas A. 1998, pp. 9-11) Podemos afirmar que esta apreciación refleja muy bien  el sentir posmoderno de nuestra época, en relación a las nuevas formas de organización de la economía mundo.

Por otra parte, tanto Harvey como Jameson coinciden en señalar que la posmodernidad (recordemos que tiene su primera expresión a inicios de los años setentas del siglo XX), constituye una nueva fase de la acumulación y mercantilización capitalista que acompañan la realización contemporánea del mercado mundial. Asimismo la política global caracterizada por la competencia global no se define por el libre juego y la igualdad de sus competidores, sino por la imposición de nuevas jerarquías (Hardt Michael y Negri Antonio, 2002, p.149)

Carlota Pérez presenta una periodización diferente del desarrollo del capitalismo sosteniendo que la primera revolución tecnológica o industrial capitalista clásica, comenzó con un acontecimiento tecnológico clave: la apertura en Inglaterra de la fábrica de hilados de Richard Arkwright en 1771; la segunda con la mecanización fabril impulsada por la energía del agua, esta revolución empezó con la inauguración del ferrocarril de vapor llamado “Rocket” que recorría el trayecto de Liverpool a Manchester, también en Inglaterra, en 1829; la tercera en 1875 con la apertura de la fundidora de acero “The Carnegie Bessemer” en Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos; la cuarta con la salida del primer modelo Ford-T de la planta en Detroit, Michigan, en 1908; la quinta y última empezó en 1971 con la introducción del microprocesador por Intel, en California, Estados Unidos. (Carlota Pérez, Versión electrónica).

Por su parte Robert Ayres sostiene que ha habido tres revoluciones industriales, la primera se desarrolla entre 1760-1830, la segunda en 1860-1930, y la última revolución, inicia en 1970 y aún se está desarrollando.

Manuel Castells (2000 tomo I), utiliza una periodización parecida a la de Ayres: último tercio del siglo XVIII, último tercio del siglo XIX, y la última que inició en la década de los setenta del siglo XX y que aún se está desarrollando. Por lo tanto ha habido dos revoluciones tecnológicas completas y una que aún está transcurriendo.

Independientemente de cuantas revoluciones industriales o tecnológicas han transcurrido, lo que nos importa rescatar y resaltar, es que indistintamente de las diversas corrientes, prácticamente todas coinciden que a inicio de la  década de los setenta del siglo XX, se inició una nueva etapa del capitalismo. Asimismo se afirma que esta última revolución que estamos atravesando actualmente finalizará -de acuerdo a las más diversas proyecciones- en la década de los veinte, o en el último tercio del siglo XXI, todo depende de la escuela de pensamiento.

Teniendo presente todos estos elementos, creemos que constituye un error teórico señalar que el momento actual corresponde  a una “etapa postindustrial …debería denominarse con mayor propiedad fase del capitalismo multinacional el cual no solamente no es incompatible con el genial análisis de Marx en el siglo XIX, sino que, muy al contrario, constituye la forma más pura de capitalismo de cuantos han existido, comportando una ampliación prodigiosa del capital hasta territorios antes no mercantilizados. Así pues, este capitalismo estricto que caracteriza nuestro tiempo elimina todos aquellos enclaves de la organización precapitalista que hasta ahora había tolerado y explotado de forma tributaria” (Jamenson Fredric. 1991, pp. 80-81).

 Es decir, es sistema mundial dominante que impera hoy, no es un sistema “neutro” “global” “del conocimiento”  es bien un sistema capitalista que conserva por lo menos sus rasgos fundamentales.  En esta perspectiva  siguiendo a Marx, David Harvey (1998) distingue los  siguientes aspectos más relevantes  del capitalismo en general, que se siguen conservando en la hora actual:

A.- Tiende constantemente al crecimiento. Es decir tanto la ganancia como la acumulación de capital constituyen la “razón de ser” del modo de producción capitalista, por lo tanto la única manera de lograrlo es  a través del crecimiento por medio de la expansión de la producción y un creciente aumento de los valores reales, sin importarle las consecuencias sociales, políticas, geopolíticas o ecológicas.  Por lo tanto para la ideología que promueve la defensa del sistema capitalista, esta forma de crecimiento se considera inevitable y positiva. La falta de crecimiento es considerado como crisis. (Harvey David, 1998, pp.200-203)

A propósito de esta primera característica podemos señalar que hoy la implantación más acabada del capitalismo “flexible” o multinacional, que busca constantemente el crecimiento a través de la ganancia,  está provocando en el mundo como consecuencia social, un aumento  constante de la pobreza y del desempleo, ( Beck Ulrich, 2000,) y todo lo que ello implica, migraciones masivas hacia los países capitalistas con mayor desarrollo, con la esperanza de encontrar un trabajo, desintegración familiar, aumento de la delincuencia, resurgimiento de las enfermedades vinculadas a la pobreza como la tuberculosis, cólera etc. En el polo opuesto, asistimos a nivel mundial a un incremento cada vez más mayor en la concentración de la riqueza en muy pocas manos, el caso de la acumulación de riqueza de Carlos Slim es un ejemplo patético, es impensable que en un país como México con más de 60 millones de pobres viva el segundo hombre más rico del mundo.

 A nivel político, existe una tendencia al establecimiento de gobiernos cada vez más autoritarios, que puedan administrar la crisis “controlando” a los pobres por medio de diversas formas tales como: una ideología del “esfuerzo individual” (los famosos changarros en el sexenio foxista), leyes que rompen con toda forma de Estado asistencial o benefactor (el recorte a la educación pública a la vivienda social a la salud, la nueva ley del ISSSTE, constituyen ejemplos paradigmático) y/o la represión.

 En lo geopolítico, se tiende a conformar un nuevo “Imperio” que se ha levantado  como una fuerza político- militar hegemónico a nivel del globo, capaz de invadir a cualquier país que lo contradiga, e imponer su ley, nos referimos a USA. (Hardt Michael y Negri Antonio, 2002). Pero también nos percatamos de un debilitamiento de los estados nacionales, acompañado con una pérdida constante de soberanía.

A nivel ecológico, primera vez en la historia de la humanidad, nuestro hogar (el planeta tierra) está en peligro de ser destruido, por las armas atómicas y por el desastre ecológico provocado por los altos índices de contaminantes que invaden nuestra atmósfera sin ningún control (Morin Edgar, 2001 pp. 66-67).

B.- El crecimiento de los valores reales depende de la explotación de la fuerza de trabajo en la producción. Esto no quiere decir que la fuerza de trabajo siempre obtenga salarios bajos, según las necesidades del trabajador, hoy sabemos que los trabajadores en los países capitalistas desarrollados “viven materialmente bien”. Lo que Harvey quiere decir sustentándose en Marx, que el crecimiento del capital “siempre se funda en una brecha entre aquello que la fuerza de trabajo obtiene y aquello que crea. Esto implica que el control sobre la fuerza de trabajo, tanto en la producción como en el mercado, es vital para la perpetuación del capitalismo”. ((Harvey David, 1998, p.203). Es decir, el sistema capitalista siempre se sostiene manteniendo una relación de clase entre el capital y el trabajo a su favor. Hoy lo podemos comprobar con el desmantelamiento casi generalizado de los sindicatos independientes del Estado, y las formas de contrato laboral completamente favorables a los patrones.

C.- El capitalismo siempre es dinámico en los niveles técnicos y organizativos.
Es moneda corriente escuchar decir que el progreso científico-técnico, ha sido impulsado por las propias fuerzas del desarrollo capitalista, el propio Marx reconocía en su época que este progreso  en los últimos cuarenta años había sido más relevante que el de los últimos cuatro siglos.

Pero también hay que reconocer, que todas las innovaciones técnicas-organizativas que realizan las empresas tienen históricamente como fin primordial la ganancia. Por otra parte, organizativamente el capitalismo también es dinámico. Así encontramos actualmente por ejemplo que las matrices de las empresas multinacionales se encuentran en alguna ciudad de USA, Japón o Alemania, maquilan la producción en la frontera mexicana, India o tailandesa, compran el soporte industrial de su maquinaria en China o Brasil y lo distribuye una empresa fluvial de Panamá. Estamos asistiendo a una nueva división internacional del trabajo, cuyo fin último es incrementar la ganancia de las grandes empresas capitalistas multinacionales, (recordemos el acertado diagnostico hecho por Mandel).

Si estas tres características que hemos señalado aquí, actualmente gozan de plena salud, quiere decir que el modo de producción capitalista continúa bien vivo y hegemónico, y el sistema mundial dominante funciona sustentándose en esta lógica. En consecuencia la llamada “globalización” que nos quiere  mostrar un campo de competencia neutro, corresponde bien a una nueva fase del capitalismo “avanzado, multinacional o flexible”. En consecuencia, esta es la verdadera esencia del modelo económico, político, cultural, social y educativo que domina el sistema mundo.

 

BIBLIOGRAFÍA.

Anderson, Pirry, (2000).Los origenes de la posmodernidad, Anagrama, Barcelona

Beck Ulrich (2000) Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalización, Paidós, Barcelona

Castells Manuel, 2000) La era de la información, economía sociedad y cultura. La sociedad red, Vol. I Siglo XXI, México

Hardt Michael y Negri Antonio, (2002) Imperio, Paidos, México

Harvey David, (1998) La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural, Amorrortu editores, Argentina.

Jamenson Fredric, (1991) El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado, Paidos, Barcelona.

Mandel Ernest, (1976) Le troisiéme âge du Capitalismo, Tomo II Union Générale d ٰ Editions. Colección 1018. Paris.

Mandel Ernest, (1980) Tratado de economía marxista, Tomo III,  Serie Popular Era, México.

Morin Edgar, (2001) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, El Correo de la UNESCO S.A. México

Perez Carlota Versión electrónica http://www.carlotaperez.org/Articulos/RTCF%20cap%201.pdf

Stewart, Thomas A. (1998) La nueva riqueza de las organizaciones : el capital intelectual,Granica, Buenos Aires

 

*Maestro de la Licenciatura de Sociología de la Comunicación y Educación, U.A. de Ciencias Sociales. Universidad Autónoma de Guerrero.